Alimentación
Perder peso, y mantenerlo, es uno de los más frustrantes desafíos de la vida moderna.
Muchos hemos intentado diferentes métodos, dietas, libros y planes que nos prometieron ser la solución definitiva, el éxito donde otros fracasaron. Y algunos de hecho funcionaron….al menos por un tiempo.
Cuál es el problema? Porqué nos es tan difícil deshabituarnos a comer más de lo necesario?
La razón principal por el fracaso de las dietas es porque se enfocan en la comida….y LA COMIDA NO ES EL PROBLEMA.
El problema es el misterioso impulso que nos lleva a comer, aún después de ingerir una satisfactoria porción de comida, sin importar el grado de saciedad.
La raíz de la sobrealimentación radica en ése impulso y las emociones que lo originan.
Una breve reseña evolutiva.
Hasta hace tiempos no muy lejanos, insignificantes en materia evolutiva, los alimentos representaban nuestra principal ocupación.
No teníamos a nuestra disposición enormes hipermercados, tarjetas de crédito y tantas otras cosas facilitadas, como en nuestra vida actual.
El alimento representaba un factor determinante para nuestra supervivencia, y la escasez una clara señal de peligro.
Aunque el mundo cambia a velocidad vertiginosa, nuestros organismos, sus reacciones e instintos no.
La saciedad, la sensación de “panza llena”, siempre fue una señal de seguridad, de confort, una señal corporal de “estoy a salvo”.
Actualmente nuestra percepción de peligro, de amenaza, no radica en el alimento. Hemos trasladado esa desagradable sensación interna a factores diferentes, que poco tienen que ver con la supervivencia.
Sin embargo, las emociones: la ansiedad, la ira, la soledad, la vergüenza, la carencia, la angustia, funcionan, para muchos de nosotros, como factor disparador del primitivo instinto de amenaza a nuestra supervivencia, y la comida, como factor tranquilizador.
Lo más interesante de todo, es que como hábito ya fuertemente arraigado, comemos impulsivamente ANTES de que percibamos la emoción, por lo que muchas veces nos es difícil reconocer la conexión entre la ingesta y la emoción subyacente. Es como resolver el problema aún antes que este ocurra.
No tratar la verdadera causa, el disparador del impulso a comer, y avocarse solamente a la restricción calórica, conllevará al fracaso en más del 80% de los casos.
Actualmente, disponemos de una herramienta novedosa: TCE – Técnicas de Control Emocional / Tapping. Una técnica que de manera rápida y eficiente, nos ayuda a identificar y tratar las emociones responsables del impulso.
Una sana combinación del tratamiento emocional, con una adecuada alimentación, adaptada a los gustos y necesidades de cada individuo, promete un proceso desintoxicante efectivo, natural y adaptativo, re equilibrando el desbalance energético emocional y físico, para la recuperación de la salud y el bienestar.

